2.9.08

BRUTAL PLANET - Alice Cooper



Durante décadas -y quizás desde el principio, cuando eran una banda y no un solista y sacaban discos psicodèlicos y ligeramente zappianos- Alice Cooper se dedicó a tomar lo que sonaba en el entorno y, en el mejor de los casos, darle un giro distinto. Esto no es un reproche ni una desestimación, ya que, casi siempre, lo hizo/lo hicieron bien, y no cabe duda de que tanto la banda como el solista tuvo/tuvieron, al menos a partir del tercer disco, una personalidad propia. Por no hablar de los aportes teatrales, cuya idea no les pertenece pero que desarrollaron/desarrolló de una manera inesperada y a unos extremos espectaculares que no se conocían en el mundo del rock. Asimismo, encarnó/encarnaron la imagen de perversidad asustadora de padres que mucho más tarde encarnó -pero peor- Marilyn Manson. Por último, la música casi siempre fue de buena calidad, aunque aquí llegamos al punto que nos interesa.
La banda siempre hizo música digna y en ocasiones excelente. El solista, sólo en contados momentos, a pesar de su evidente profesionalismo y frecuente entusiasmo. No se pueden desechar discos solistas como Dada y The last temptation, pero en general se acentuó la adhesión al sonido imperante en cada época y no siempre con resultados atendibles. El éxito comercial tan ansiado por la persona que se hace llamar Alice Cooper fue esquivo a partir de la década del ochenta. También el logro artístico.
Por todo ello, sorprende que Brutal Planet de 2000 sea tan sólido y uno de los mejores discos solistas de Cooper, si no el mejor.
Curiosamente, en este caso, la actualización constante jugó a favor.
Quizás el formato de la época le convino; su discípulo Manson se había impuesto y los sonidos metálicos industriales de Nine Inch Nails y Korn se adecuaban a lo siniestro y espectacular. La imaginería del planeta brutal -cuyo horror se parece más al de los noticieros de la CNN y el futurismo pesimista al estilo Mad Max que a las viejas fantasías góticas de Cooper- se adecua a su vez a ese formato. Lo cierto es que el disco refuerza las virtudes de Cooper como cantante, compositor y letrista y elude sus defectos (ciertos excesos all american dignos de Broadway y cierto empecinamiento en el cine de terror clase Z). Por supuesto, no existe ninguna sutileza, a todo se le llama por su nombre y se puede echar de menos el humor. Sea como fuere, hay un tono de relativa seriedad (hasta donde eso es posible en el payaso que íntimamente es Cooper) y, más precisamente, de sobriedad, que beneficia a la propuesta.
De todas maneras, no todo puede atribuirse a una afortunada combinación de artista y estilo de época. Eso no alcanza para explicar la contundencia y la calidad evidentes. Tal vez la sinceridad de Cooper jugó un papel importante. El artista suele declarar en los reportajes que sólo teme a dos cosas: a la realidad y al demonio. En esta obra esos terrores se amalgaman a la perfección y le dan la credilidad necesaria.
No dejemos de lado los aportes del productor Bob Marlette, coautor de los temas y hacedor de un sonido limpio, intenso, denso y, aunque no lo parezca pues tiene cierto aire de simplicidad, elaborado.
Un disco muy recomendable, de uno de los pocos artistas de la vieja guardia del rock que aun logra obras comparables a las de su juventud gloriosa. Su personaje -que no envejece- se lo posibilita. También su relativa falta de pretensiones.
Larga vida a Alice Cooper.


Gimme

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Es chunguisimo seguirle la pista a este blog, uno pasa a ver y no encuentra criticas nuevas, paciencia, paciencia.

Gonzalo Paredes dijo...

Paciencia es la gran solución, cómo no.
Pero me das una oportunidad para explicar. Es cierto: el ritmo de renovación de este blog es, o debería ser, bochornoso. En verdad lo que ocurre es que no se trata, en verdad y estrictamente hablando, de un blog musical, entendido por tal uno donde se esté atento a toda la música, todo el tiempo. Es, acaso y mejor dicho, un blog revinionista en el que, cuando cabe y hay inspiración y las otras tareas del blogger lo permiten, se escribe y publica una crítica, que casi siempre es más bien una crítica del ánimo crítico que rodea a un disco determinado que una crítica del disco. En fin. Me quedó larga la frase, pero espero que se entienda.
En palabras más simples: sólo cuándo me quema la necesidad de decir algo sobre lo que dicen muchos otros sobre un disco, me dedico a escribir. De lo contrario, no encuentro motivación ni sentido en hacerlo.
De todos modos, sé que hay gente que viene en busca de nuevo material y no lo encuentra, y me preocupa. Supongo que en unos días tendré pronto algo nuevo, ya que tengo tres o cuatro ideas dando vueltas en mi cabeza y espero parir alguna en poco tiempo.
En todo caso, gracias por las visitas y el interés.

Buen año para todos!

Gonzalo Paredes dijo...

Fe de erratas: donde dice "revinionista" debió decir "revisiniosta".

Gonzalo Paredes dijo...

Fe de erratas a la fe de erratas: "revisionista!